Adriana Rodriguez Garraus

Centro Educativo:
San Ignacio/Jesuitas

Principales hitos

“El valor de la ciencia está en seguir preguntando cuando aún no hay respuestas “

Biografía de Adriana Rodriguez Garraus

¿Cómo el amor y la curiosidad por todos los animales y el gusto y la habilidad para hacer cualquier manualidad puede convertirse en investigaciones de toxicología?

Las casualidades bien encadenadas con algo de suerte, más la elección personal, han llevado a Adriana a estudiar y profundizar en un abanico de temas, entre ellos qué causa cáncer o cómo de tóxicos pueden ser los medicamentos que pretenden curarlo.

Fueron las clases de biología con una profesora del colegio de Jesuitas, María Teresa Fernández de Manzanos, las que despertaron su vena científica. Siempre había sentido pasión por la cocina y habilidad para hacer cosas con las manos: ¿A qué niña le gusta limpiar anchoas? ¡A ella desde muy pequeña!

Al acabar el colegio se planteó estudiar biología, como sus padres; sin embargo, la falta de salidas de esa carrera le llevaron a estudiar otra que también le llamaba mucho la atención, Farmacia. Trabajó como farmacéutica en una farmacia y luego se le presentó la oportunidad de empezar una tesis doctoral en otra de sus pasiones, la cosmética. Así comenzó su carrera de investigadora: viendo si las cremas protectoras faciales pueden generar toxicidad al ser expuestas a la luz ultravioleta.

Su tesis doctoral (3 años y medio, llevada a cabo en el laboratorio de toxicología de la UNAV) formó parte de un proyecto en el que se desarrolló un aditivo alimentario que contenía nanopartículas de plata para sustituir los antibióticos en piensos animales y ella se centró en la evaluación toxicológica.

Al terminar la tesis, estuvo dos años de post-doc en el Instituto Finlandés de Salud Ocupacional en Helsinki. Allí trabajó en laboratorios estatales con instalaciones muy completas evaluando la salud de los trabajadores de industrias que trabajan con material que perjudica su salud y bienestar, debido a la exposición de sus pulmones. También allí, participó en un proyecto que estudia la toxicidad de trabajadores de invernaderos, de empresas que trabajan con nanopartículas y de empresas de impresión 3D. Estudiaban muestras, partículas respiratorias y raspados de boca.

Después de su periodo en Finlandia, regresó a su ciudad natal, para continuar como investigadora postdoctoral, en el laboratorio de toxicología de la UNAV, que se encuentra en el edificio CIFA (Centro de Investigación Farmacológica Aplicada).

Actualmente participa en un proyecto que evalúa la citotoxicidad y genotoxicidad de muestras de aguas de diferentes embalses y ríos de la península en presencia y ausencia de BLOOMS de cianobacterias.

También participa en un proyecto europeo (PARC) destinado a desarrollar la nueva generación de evaluación de riesgos químicos. Dentro de este proyecto, ella pertenece a un grupo de trabajo de más de 200 laboratorios que busca una estrategia de evaluación de genotoxicidad in vitro que pueda reducir el uso de estudios in vivo (con animales de experimentación).