Nació el 31 de mayo de 1993. Natural de Cantabria, donde inició su formación en el CEIP Ramón Laza y posteriormente en el IES Valle del Saja. Inicialmente no tenía una vocación científica clara y tardó en descubrir su verdadera pasión, siempre sintió interés por las enfermedades, pero desde una perspectiva teórica, prefiriendo evitar el contacto directo con los pacientes.
Estudió la Licenciatura en Bioquímica por la Universidad Autónoma de Madrid, culminada en 2006. A pesar de un inicio dubitativo en el que llegó a considerar abandonar la carrera a las pocas semanas, su perseverancia y la obtención de una beca de colaboración en su último año le permitieron descubrir su gusto por el trabajo de laboratorio. En 2007, inició su etapa doctoral uniéndose al grupo de Piero Crespo (CSIC/Universidad de Cantabria) con una ayuda de Formación de Profesorado Universitario (FPU), centrándose en el estudio de las señales RAS/ERK en carcinogénesis, tesis que defendió en 2013.
La etapa internacional de su carrera fue fundamental. Entre 2013 y 2016 realizó su primer posdoctorado en Dublín, investigando la señalización de Ras desde un enfoque multidisciplinar. Posteriormente, se trasladó a Edimburgo, donde trabajó en el papel nuclear de las proteínas de adhesión e ILK.
Tras su regreso a España, Ana ha logrado hitos profesionales de gran relevancia. En 2018 obtuvo una ayuda Juan de la Cierva-Incorporación, seguida de una ayuda de la AECC. A parte de su labor investigadora, Ana dedica gran parte de su energía a formar a las nuevas generaciones de científicos. Aunque reconoce que es una tarea muy laboriosa, cree firmemente en la importancia de transmitir su experiencia. Además, ha conseguido que sus resultados salgan publicados en revistas de prestigio internacional como Cancer Cell, Cell Reports y Nature Communications, lo que, para ella, ver sus resultados publicados en revistas internacionales y formar a jóvenes científicos representa el mayor logro de una carrera construida a base de esfuerzo y una vocación finalmente encontrada.
Con la mirada puesta en el futuro, sigue trabajando con cultivos celulares a temperaturas precisas, buscando respuestas que ayuden a combatir una de las enfermedades más complejas de nuestro tiempo, el cáncer. Actualmente, a sus 43 años, Ana ejerce como Investigadora Principal en el IBBTEC gracias a un contrato Ramón y Cajal, liderando su propia línea de investigación sobre la regulación de la señalización celular mediante ARN no codificante (ncRNA) en el cáncer. Ana se siente especialmente orgullosa de su proyecto actual, el cual considera el más satisfactorio de su carrera por ser una investigación propia e independiente.
A lo largo de su trayectoria, Ana ha superado dificultades académicas y emocionales, manteniendo un alto nivel de exigencia. Ella reconoce que es un trabajo vocacional donde hay que pasar muchas horas, pero su gran pasión la ha impulsado a seguir siempre adelante esforzándose al máximo, siendo un ejemplo.