Es una joven investigadora dedicada al campo de la biomedicina, especializada en el estudio del cáncer. Trabaja en un laboratorio moderno desarrollando experimentos y análisis con el objetivo de encontrar nuevos tratamientos. Su labor se centra en la investigación científica, utilizando tecnología avanzada y técnicas de laboratorio para contribuir al avance de la medicina.
No es solo sobrevivir al cáncer, sino hacerlo con una mejor calidad de vida, este es el objetivo de Anabel Díaz-Guerra, investigadora predoctoral en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC). La investigación que está realizando destaca por abordar una necesidad clínica real: cómo proteger el corazón de los efectos secundarios de tratamientos oncológicos. Su trabajo en modelos experimentales ha abierto nuevas estrategias para reducir los efectos secundarios de una de las quimioterapias más utilizadas, un paso prometedor hacia tratamientos más seguros para los pacientes. Anabel trabaja con sus compañeras: Carolina Pola, Angela Nieto, Ana Ortega y Arancha Tabernero, Estas jóvenes científicas coinciden en que "la investigación es prueba y error”. En ocasiones "planteas una hipótesis, que según muchos indicios parece correcta, pero luego empiezas a hacer experimentos y no lo es". Actualmente "se desconocen muchos de los mecanismos detrás de la falta de eficacia o resistencia a los tratamientos" y no hay suficientes herramientas para "predecir qué pacientes pueden beneficiarse más" de una u otra terapia, según las investigadoras. Graduada en Biomedicina Básica y experimental por la Universidad de Sevilla. Ha realizado estudios de máster en Fisiología y Neurociencia, es la figura científica más prominente bajo este nombre en la actualidad. En marzo del 2024 ganó el premio AECC al Mejor Artículo Científico, En marzo de 2025, su investigación sobre cardiotoxicidad fue galardonada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) como el mejor trabajo científico del año.: Sus investigaciones han permitido realizar el primer análisis completo de cómo evoluciona el daño cardiaco por quimioterapia, identificando que la mitofobia (reciclaje de mitocondrias) y el metabolismo de nutrientes son dianas clave para prevenir la insuficiencia cardiaca.