La doctora Cinzia Lavarino es una de las figuras más destacadas en la investigación oncológica pediátrica en España. De origen italiano pero afincada profesionalmente en Barcelona, ha dedicado su carrera a descifrar la genética de los tumores infantiles para ofrecer tratamientos más personalizados y efectivos.
Actualmente, lidera el Laboratorio de Oncología Molecular en el Hospital Sant Joan de Déu, donde su trabajo ha sido fundamental para transformar el diagnóstico del cáncer infantil.
Ha logrado la consolidación y dirección del Laboratorio de Oncología Molecular en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, convirtiéndolo en un referente de prestigio internacional.
Lavarino ha impulsado la transición de la investigación básica a la investigación traslacional, asegurando que los descubrimientos realizados en el laboratorio lleguen rápidamente a la cama del paciente y ha implementado técnicas de secuenciación de última generación que permiten identificar las mutaciones específicas de cada niño, permitiendo lo que hoy conocemos como medicina de precisión.
El neuroblastoma es uno de los tumores extracraneales más comunes y complejos en la infancia. La Dra. Lavarino ha centrado gran parte de su esfuerzo investigador en entender la biología de este cáncer.
Sus estudios han ayudado a identificar biomarcadores pronósticos cruciales. Gracias a su trabajo, los médicos pueden predecir con mayor exactitud qué pacientes tienen un alto riesgo de recaída y cuáles pueden responder mejor a tratamientos menos agresivos.
Ha sido una pieza clave en redes de investigación europeas (como el grupo SIOPEN), unificando criterios de diagnóstico molecular a nivel continental.
Quizás uno de sus hitos más innovadores y recientes es el desarrollo y aplicación de la biopsia líquida en pacientes pediátricos.
Cambio de Enfoque en la Genética Tumoral: Gracias al trabajo de Lavarino, se ha transformado el modo de estudiar la genética de los tumores. Anteriormente, era imprescindible recurrir a una cirugía invasiva. Ahora, Lavarino ha validado la detección de ADN tumoral circulante a través de métodos mucho menos invasivos, como un simple análisis de sangre o incluso una muestra de líquido cefalorraquídeo.
Este avance permite monitorizar la evolución de la enfermedad en tiempo real y de forma no invasiva, detectando posibles recaídas mucho antes de que sean visibles en una radiografía o un TAC.
La carrera de Cinzia Lavarino se define por un compromiso ético inquebrantable: no solo entender por qué ocurre el cáncer, sino encontrar la llave genética que permita a los niños recuperar su futuro. Su trabajo es la prueba de que la ciencia de alto nivel y la empatía clínica pueden ir de la mano.