Donna Theo Strickland (Guelph, Ontario, Canadá, 1959) es una ingeniera física canadiense que fue pionera en el campo de los láser. Es profesora del departamento de física y astronomía en la Universidad de Waterloo.
Obtuvo un título de licenciada en ingeniería física en McMaster en el año 1981. En el 1989 finalizó un doctorado en física con especialización en óptica, en la Universidad de Rochester. Su tesis doctoral se titula Development of an ultra-bright laser and application to multi-photon ionization, y fue supervisada por Gérard Mourou. En 1985, junto con el profesor Mourou desarrolló la amplificación de pulso gorjeado, que se usa para producir pulsos cortos de alta intensidad.
Entre 1988 y 1991 trabajó como investigadora asociada en el National Research Council de Canadá, donde trabajó con Paul Corkum en una investigación para producir pulsos cortos de láser. Desde el 1991 hasta el 1992 trabajó en el departamento de investigación láser del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore. En 1922 se unió con el equipo técnico del centro de tecnología avanzada de materiales optoelectrónicos de la Universidad de Princeton. Desde 1997 es profesora asociada de la Universidad de Waterloo, donde dirige un grupo de investigación de láser ultra rápido, donde se desarrollan nuevos sistemas de láser para investigar en el campo de la óptica.
Sus trabajos más recientes se centran en desarrollar aplicaciones nuevas para la ciencia óptica ultrarrápida a nuevos rangos de longitud de onda, como los infrarrojos medios y los ultravioleta. También está trabajando en el papel de los láseres de alta potencia para crear tratamientos nuevos a algunas condiciones médicas oculares (presbicia, glaucoma etc.)
En el 2008 se convirtió en miembro de la Sociedad Óptica Estadounidense, y en 2011 y 2013 fue presidenta y vicepresidenta respectivamente. Además, también colaboro como editora en la publicación Optics Letters desde el año 2004 hasta el 2010.]
En agosto del 2011 el Papa Francisco la nombró miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias
Su trabajo con Gerard Mourou le valió el Premio Nobel de Física, otorgado el 2 de octubre del año 2018, ya que su invención de la amplificación de pulso gorjeo condujo al desarrollo de aplicaciones de alta intensidad con láser. Debido a que los haces de láser son capaces de realizar cortes extremadamente precisos, la técnica es usada en campos médicas como la cirugía con láser.