Nació en 1948 en Hobart, Australia.
Estudió Bioquímica en la Universidad de Melbourne y se doctoró en Biología Molecular en Cambridge en 1975.
Comenzó a estudiar los telómeros de las células eucariotas en Yale y posteriormente, en 1984, trabajando en Berkeley, descubre la enzima telomerasa, junto a su colaboradora Carol Greider.
En 1993 es nombrada directora del Departamento de Microbiología e Inmunología. Se retiró en 2004 de la Comisión de Bioética de los EE. UU. por estar en desacuerdo con las restricciones que Bush impuso en la investigación celular.
El término Telomerasa proviene de la palabra telómero, que a su vez viene de la fusión de dos términos del griego, “telos”, que significa “fin” y “meros”, cuyo significado es “parte” o “porción”.
Los telómeros son, pues, la porción final de los cromosomas. Se trata de unas estructuras cromosómicas formadas por secuencias nucleotídicas repetidas que se encargan de la protección del ADN, evitando la pérdida de la información genética, y la unión de los extremos finales de las moléculas de ADN.
El problema con estas estructuras es que no son imperecederas. Cada vez que tus células se dividen han de copiar su ADN, pero los telómeros no se copian totalmente. Esto acaba disminuyendo el tamaño y la función de los telómeros con cada replicación.
Nosotros hemos escogido una frase estrella que nos pareció muy internaste y nos puso a pensar y la frase es «Tenemos más control sobre nuestro propio envejecimiento de lo que creemos» yo lo que entiendo aquí es que nosotros podemos decidir cuanto podemos envejecer y cuando