Elizabeth Fulhame fue una química escocesa del siglo XVIII de la que se conocen muy pocos datos vida. Actualmente, es reconocida por sus contribuciones pioneras en catálisis y oxidación-reducción. Demostró que el agua podía participar en reacciones sin consumirse y anticipó el concepto de catálisis. Su libro "An Essay donde Combustion" (1794) influyó en el desarrollo de la química, y fue una de las primeras mujeres en publicar trabajos científicos en este campo.
El hallazgo de la catálisis se originó a partir del interés de Elizabeth por crear telas hechas de oro, plata y otros metales utilizando procesos químicos. Su esposo y algunos conocidos trataron de desanimarla, ya que pensaban que su propuesta era poco probable. No obstante, Elizabeth, que era una mujer comprometida con la defensa de su perspectiva, no prestó atención al escepticismo que la rodeaba y se lanzó a defender sus ideas. Elizabeth entraba entonces un mundo que denegaba el acceso a la mujeres. Es por esto que la vida de Elizabeth Fulhame no fue un camino directo al éxito, su trayectoria como química estuvo marcada por algunos hechos comunes en su época. Elizabeth, aprendió ciencia por ella misma, puesto que las mujeres no tenían acceso fácil a la educación y a pesar de sus aportaciones, su trabajo fue poco reconocido por los científicos de su época.
Elizabeth, determinada a defender sus ideas, finalmente lo consiguió y su trabajo fue redescubierto muchos años después y hoy se reconoce su importancia en la historia de la química.