Emmanuelle Marie Charpentier es una microbióloga y bioquímica francesa, nacida el 11 de diciembre de 1968 en Juvisy-sur-Orge, Francia. Su formación comenzó en 1991 al licenciarse en la Universidad Pierre y Marie Curie de París tras estudiar bioquímica, microbiología y genética. En 1995, consiguió un doctorado en microbiología en el Instituto Pasteur, donde se especializó en los mecanismos genéticos y moleculares que permiten a las bacterias resistir antibióticos.
A lo largo de su carrera, ha sido una "investigadora nómada", trabajando en distintos países. En 1996 se trasladó a Estados Unidos, donde trabajó en instituciones como la Universidad Rockefeller, el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y el Hospital St. Jude en Memphis. Fue en esta etapa cuando, gracias a las nuevas herramientas moleculares, cambió su enfoque: empezó a estudiar cómo las bacterias infectan a sus huéspedes y su entorno para descubrir nuevos avances médicos.
A comienzos de los 2000 regresó a Europa, primero a Viena y luego a la Universidad de Umeå, en Suecia. Fue allí donde logró su mayor éxito al descubrir una molécula clave en el sistema de defensa de las bacterias. Esto la llevó a colaborar con la científica Jennifer Doudna y, juntas, desarrollaron en 2012 la tecnología CRISPR-Cas9, unas "tijeras moleculares" capaces de editar el ADN con una precisión increíble.
Tras este descubrimiento, su carrera continuó en Alemania. En 2013, fue nombrada profesora en el Helmholtz Centre for Infection Research y más tarde logró la cátedra Alexander von Humboldt en Hannover. En 2015, aceptó dirigir el Instituto Max Planck de Biología de la Infección en Berlín y, actualmente, lidera la Unidad Max Planck para la Ciencia de los Patógenos.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en octubre de 2020, cuando la Real Academia de las Ciencias de Suecia anunció que Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna eran las ganadoras del Premio Nobel de Química. Este galardón no solo reconoció el desarrollo de una herramienta que ha revolucionado el mundo, sino que también marcó un hito histórico al ser la primera vez que dos mujeres compartían el premio sin colaboradores varones. Hoy en día, Charpentier es considerada una de las mentes más brillantes de su generación.