Frances Arnold (nacida el 25 de julio de 1956 en Pittsburgh, Estados Unidos) es una ingeniera química y bioquímica estadounidense reconocida por ser pionera en el desarrollo de la evolución dirigida de enzimas, una técnica que transformó la ingeniería de proteínas y tuvo un impacto profundo en la industria química, farmacéutica y energética. En 2018 recibió el Premio Nobel de Química, convirtiéndose en la quinta mujer en obtener este galardón en esa categoría.
Estudió Ingeniería Mecánica y Aeroespacial en la Universidad de Princeton y posteriormente obtuvo su doctorado en Ingeniería Química en la Universidad de California, Berkeley. Más adelante se incorporó al Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde desarrolló la mayor parte de su carrera científica y llegó a ocupar la cátedra Linus Pauling de Ingeniería Química, Bioingeniería y Bioquímica.
Su mayor contribución científica consiste en aplicar los principios de la evolución natural al laboratorio. En lugar de diseñar enzimas desde cero —un proceso extremadamente complejo—, Arnold desarrolló un método para introducir mutaciones en el ADN de enzimas y seleccionar aquellas variantes que mostraban mejores resultados para una función específica. Al repetir este proceso en ciclos sucesivos, logró obtener enzimas altamente eficientes y adaptadas a necesidades industriales concretas.
Esta técnica permitió crear procesos químicos más limpios y sostenibles, reduciendo el uso de sustancias tóxicas y el consumo de energía. Gracias a su trabajo, hoy se producen biocombustibles, medicamentos y otros compuestos mediante métodos más respetuosos con el medio ambiente. Su investigación es un pilar fundamental de la llamada “química verde”.
En 2018 compartió el Premio Nobel con George P. Smith y Gregory P. Winter por sus aportes al desarrollo de métodos de evolución dirigida. Además, ha recibido numerosos premios y reconocimientos internacionales por su contribución a la ciencia y la ingeniería.
Frances Arnold es considerada una de las figuras más influyentes de la biotecnología moderna. Su trabajo no solo ha cambiado la manera en que se diseñan moléculas biológicas, sino que también ha demostrado que imitar y aprovechar los procesos de la naturaleza puede ser clave para resolver grandes desafíos tecnológicos y ambientales del siglo XXI.