Mucha gente conoce a Frances Arnold por haber ganado el Premio Nobel de Química en 2018. Esta ingeniera bioquímica y química estadounidense desarrolló algo que cambió la historia: la" evolución dirigida". Básicamente, encontró la forma de hacer que las proteínas evolucionaran en el laboratorio para que hicieran cosas nuevas y útiles.
Pero Frances Arnold es mucho más que ese premio. Toda su vida se ha caracterizado por ser muy curiosa y no tener miedo a probar cosas diferentes. Es conocida por utilizar las ideas de la propia naturaleza para resolver problemas químicos extremadamente complejos, buscando siempre una Química Sostenible. Gracias a ella, hoy en día se pueden fabricar medicamentos y biocombustibles de una forma mucho más limpia y ecológica. ¡Todo un ejemplo a seguir!
Nació el 25 de julio de 1959 en Pittsburgh, Pensilvania, en Estados Unidos. De joven, Frances tenía un carácter rebelde y llevó una vida muy variada antes de dedicarse a la ciencia. Para pagar sus estudios, trabajó como camarera en un club de jazz, de taxista y hasta en una pizzería. Además, era muy activa, y de joven, llegó a hacer autostop hasta Washington D.C. para participar en marchas contra la guerra de Vietnam.
En cuanto a sus estudios, Frances siempre fue brillante. Primero sacó la licenciatura en Ingeniería Mecánica y Aeroespacial por la Universidad de Princeton en 1979. Pero su curiosidad la llevó más allá, y en 1985 consiguió su doctorado en Ingeniería Química por la Universidad de California, Berkeley. Su carrera investigadora despegó en 1986, cuando se incorporó al prestigioso Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde desarrolló todas sus investigaciones sobre la evolución dirigida.
Con el tiempo, Frances se convirtió en una figura muy influyente en el mundo de la ciencia. Sus ideas al principio eran un poco arriesgadas, pero demostró que funcionaban. Se dedicó plenamente a su trabajo y sus descubrimientos empezaron a tener un impacto enorme en el mundo real. Gracias a sus enzimas "dirigidas", muchas empresas empezaron a fabricar medicamentos, biocombustibles y productos químicos de forma más sostenible.
La idea de Frances de "aprender de la naturaleza" ha cambiado la química para siempre. Muchos científicos dudaron al principio, pero ella demostró que la biología puede ser una herramienta poderosa para resolver problemas químicos. Gracias a su perseverancia, hoy contamos con herramientas más potentes para crear un futuro sostenible.
Ella siempre ha defendido que "la vida es larga, puedes tener muchas vidas diferentes", lo que demuestra que nunca es tarde para cambiar y hacer algo grande. Es una inspiración, especialmente para las chicas que quieren ser científicas.