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Hedy Lamarr (1914–2000) fue una inventora, ingeniera autodidacta y actriz austríaco-estadounidense. Nació en Viena, Austria, con el nombre de Hedwig Eva Maria Kiesler. Desde niña mostró una gran curiosidad por cómo funcionaban las cosas y le encantaba desmontar y volver a montar objetos, lo que reflejaba su interés natural por la ciencia y la tecnología.
Aunque se hizo famosa como actriz en Europa y después en Hollywood, Hedy nunca abandonó su pasión por la ingeniería. Durante la Segunda Guerra Mundial, preocupada por el avance del nazismo y por la seguridad de los soldados aliados, decidió usar sus conocimientos para ayudar. Junto al compositor e inventor George Antheil, desarrolló un sistema de comunicación llamado salto de frecuencia, que permitía enviar señales de radio que no podían ser interceptadas ni bloqueadas. Este sistema servía para guiar torpedos de forma segura y fue patentado en 1942.
Aunque en su época el ejército no utilizó su invento, décadas después esta tecnología se convirtió en la base de las comunicaciones inalámbricas modernas, como el Wi-Fi, el Bluetooth y el GPS. Por eso hoy se reconoce a Hedy Lamarr como una pionera de la ingeniería y las telecomunicaciones.
Lamarr vivió en Estados Unidos y murió en Florida en el año 2000. En los últimos años de su vida recibió importantes reconocimientos por su trabajo científico, demostrando que su contribución fue tan importante como su carrera artística. Hoy es un símbolo de cómo la creatividad, la ciencia y la innovación pueden venir de cualquier persona, incluso de alguien que el mundo solo veía como una estrella de cine.