Irène Joliot-Curie

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Principales hitos

Cuanto más alejado está un experimento de la teoría, más cerca está del Premio Nobel.

Biografía de Irène Joliot-Curie

Irène Joliot-Curie nació en París el 12 de septiembre de 1897, hija de los célebres científicos Pierre y Marie Curie. Desde pequeña demostró una inteligencia sobresaliente y un gran talento para las matemáticas. A los diez años, sus capacidades eran tan avanzadas que no parecía haber una escuela adecuada para ella en todo París. Por eso, estudió en un entorno educativo especial llamado “la Cooperativa”, junto a hijos de otros intelectuales destacados. Entre sus profesores estaban figuras como Marie Curie, Paul Langevin y Jean Perrin. Además, su desarrollo intelectual se vio enriquecido por las constantes conversaciones con su madre y la correspondencia entre ambas.

Irène terminó la secundaria en el Colegio de Sévigné, una escuela independiente del centro de París, e ingresó en la Universidad de La Sorbona en octubre de 1914 para estudiar física y matemáticas. Sin embargo, con el inicio de la Primera Guerra Mundial, interrumpió sus estudios para colaborar como enfermera radiológica, ayudando a su madre a tratar a los heridos de guerra mediante el uso de rayos X.

En 1918 se unió al Instituto del Radio como asistente de Marie Curie. Durante esta etapa completó su tesis doctoral sobre los rayos alfa del polonio, que defendió en 1925 en la Universidad de París.

El 29 de octubre de 1926 contrajo matrimonio civil con Frédéric Joliot, quien se convirtió no solo en su esposo, sino también en su compañero de trabajo, compartiendo intereses en la ciencia, el arte, el deporte y la política. Tuvieron dos hijos, Hélène y Pierre. Al igual que su madre, Irène supo equilibrar su vida familiar con su dedicación a la investigación científica, a pesar del gran tiempo que ambos pasaban en el laboratorio.

En enero de 1934, Irène y Frédéric realizaron uno de sus mayores logros: el descubrimiento de la radiactividad artificial. Este hito les valió el Premio Nobel de Química en 1935, reconociendo su gran contribución a la ciencia.

Irène Joliot-Curie falleció el 17 de marzo de 1956, a los 58 años, en el Hospital Curie, a causa de una leucemia provocada por su prolongada exposición a materiales radiactivos, del mismo modo que su madre. Su vida y trabajo marcaron una época y la convirtieron en una figura clave de la ciencia del siglo XX.