Isabel Esain, una zaragozana nacida en 1998 que ha demostrado que no hay por qué elegir entre "ser de letras" o "ser de ciencias". Desde que tenía solo siete años, Isabel ya recorría los pasillos del conservatorio con su viola de gamba, un instrumento parecido al violonchelo, demostrando un talento musical fuera de lo común.
Pero su curiosidad no se quedó en las notas musicales. De mayor, decidió mudarse a Londres para cumplir un reto doble que parece imposible: estudiar Bioquímica en el Imperial College y, a la vez, seguir perfeccionando su música en el Royal College of Music. Para ella, la música y la ciencia no son cosas distintas; dice que la creatividad que usa para tocar una pieza difícil es la misma que necesita para resolver un enigma científico. De hecho, su talento con la viola de gamba le permitió ganar premios internacionales y dar giras de conciertos por toda Inglaterra.
Su mayor éxito llegó cuando se fue a la Universidad de Cambridge para hacer su doctorado. Allí, Isabel se convirtió en una especie de "detective del ADN". Investigó unos genes llamados oncogenes, que son como interruptores que, cuando se estropean, "encienden" el cáncer en el cuerpo. Isabel desarrolló un método revolucionario para controlar estos interruptores, permitiendo "apagarlos" con una precisión increíble para que la enfermedad no avance. Por este descubrimiento, recibió el premio a la mejor tesis doctoral del año en Cambridge, un reconocimiento que solo logran las mentes más brillantes del planeta.
Actualmente, Isabel vive en Estados Unidos, donde sigue trabajando en la vanguardia de la investigación contra el cáncer. Sin embargo, no se olvida de sus raíces: su gran sueño es volver a España para abrir un instituto de medicina personalizada. Quiere que, en el futuro, los médicos puedan usar sus descubrimientos para curar a los pacientes de forma exacta y única, combinando la precisión de la ciencia con la sensibilidad de una artista.