Janet Davison Rowley (1925–2013) fue una médica y genetista estadounidense reconocida mundialmente por sus aportes fundamentales a la genética del cáncer. Nació el 5 de abril de 1925 en Nueva York y desde joven mostró un gran interés por la ciencia. Estudió Medicina en la Universidad de Chicago, donde también desarrolló gran parte de su carrera profesional y docente.
En una época en la que la presencia de mujeres en la investigación científica era limitada, Rowley logró abrirse camino gracias a su rigor, constancia y talento. Su mayor contribución científica se produjo en la década de 1970, cuando descubrió que ciertos tipos de leucemia estaban causados por translocaciones cromosómicas específicas, es decir, por el intercambio de material genético entre cromosomas. Este hallazgo fue revolucionario, ya que demostró por primera vez que el cáncer podía tener un origen genético concreto y detectable.
Su trabajo permitió mejorar el diagnóstico, la clasificación y el tratamiento de las leucemias, sentando las bases de la medicina personalizada en oncología. Gracias a estos avances, fue posible desarrollar terapias más eficaces y dirigidas, salvando la vida de miles de pacientes en todo el mundo.
A lo largo de su carrera, Janet Rowley recibió numerosos premios y reconocimientos, entre ellos la Medalla Nacional de la Ciencia en Estados Unidos. Falleció el 17 de diciembre de 2013, dejando un legado científico de enorme valor y convirtiéndose en un referente tanto en la investigación médica como en la lucha por la igualdad de género en la ciencia.