Jennifer Anne Doudna nació el 19 de febrero de 1964 en Washington D.C., aunque a los
siete años se trasladó a Hilo, Hawái. Fue en las islas donde, rodeada de una naturaleza
exuberante, desarrolló una profunda curiosidad por los acertijos del mundo natural y el
funcionamiento de las cosas.
Se graduó en Bioquímica en el Pomona College en 1985, iniciando su camino investigador
en el laboratorio de Sharon Panasenko. Posteriormente, se doctoró en Química Biológica y
Farmacología Molecular en la Harvard Medical School en 1989. Su carrera postdoctoral la
llevó a trabajar con el Nobel Thomas Cech en la Universidad de Colorado, donde comenzó
a fascinarse por la estructura tridimensional del ARN.
En 1991, Doudna logró un avance significativo al cristalizar el intrón catalítico del grupo I de
Tetrahymena, resolviendo su estructura tridimensional. Este trabajo, continuado en la
Universidad de Yale, permitió entender cómo los iones de magnesio facilitan el plegamiento
del ARN, un hito fundamental en la biofísica molecular. En el año 2002, se unió a la facultad
de la Universidad de California, Berkeley, donde actualmente es catedrática y continúa
liderando investigaciones de vanguardia.
El punto de inflexión de su carrera, y de la ciencia moderna, ocurrió en 2012. En
colaboración con la investigadora francesa Emmanuelle Charpentier, publicó un estudio en
la revista Science donde describían cómo un mecanismo de defensa de las bacterias, el
sistema CRISPR-Cas9, podía ser adaptado para editar genes en cualquier organismo. Este
descubrimiento proporcionó a la humanidad una herramienta económica, rápida y
extremadamente precisa para "reescribir" el código de la vida.
Más allá del laboratorio, Doudna es una figura clave en la bioética. Consciente del inmenso
poder de su descubrimiento, ha promovido moratorias y debates internacionales sobre la
edición genética en embriones humanos, plasmando sus reflexiones en el libro "A Crack in
Creation" (Una grieta en la creación). También ha liderado esfuerzos científicos urgentes,
como la organización de laboratorios para diagnosticar el COVID-19 mediante CRISPR
durante la pandemia.
A lo largo de su trayectoria, ha recibido galardones de máximo prestigio como el Premio
Princesa de Asturias (2015) y el Premio Nobel de Química (2020). Actualmente, Jennifer
Doudna compagina su labor docente en Berkeley con la dirección del Instituto de Genómica
Innovadora (IGI) y su trabajo en los Institutos Gladstone, centrada en aplicar la edición
genética para curar enfermedades como la anemia falciforme y la fibrosis quística, siempre
bajo un marco de responsabilidad social y ética.