Katalin Karikó nació el 17 de enero de 1955 en Szolnok, Hungría, y creció en Kisújszállás. Desde joven mostró interés por la ciencia, lo que la llevó a estudiar biología en la Universidad de Szeged y a obtener un doctorado en bioquímica. A comienzos de la década de 1980 emigró a Estados Unidos con su familia, para continuar su carrera científica.
Durante su estancia en Estados Unidos trabajó en varias instituciones. En estos años investigó el ARN mensajero, aunque su trabajo fue considerado poco prometedor. Aún así continuó en su idea de que el ARNm podía tener aplicaciones terapéuticas.
El gran avance llegó en 2005, cuando junto al inmunólogo Drew Weissman descubrió que la modificación de ciertos nucleósidos del ARNm evitaba una respuesta inflamatoria excesiva. Este hallazgo permitió desarrollar una nueva plataforma tecnológica basada en ARNm.
Sus descubrimientos fueron adoptados posteriormente por empresas como BioNTech y Moderna, y cobraron relevancia mundial durante la pandemia de COVID-19, cuando las vacunas de ARNm demostraron ser seguras y eficaces. En 2023, Karikó recibió el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre el ARN mensajero, clave en el desarrollo de las vacunas contra la COVID-19. Su trabajo no solo permitió combatir la pandemia de COVID-19, sino que también abrió nuevas posibilidades para el tratamiento de enfermedades como el cáncer, la gripe y diversas enfermedades genéticas mediante terapias basadas en ARN mensajero. Se considera una de las científicas más influyentes del siglo XXI y un ejemplo de perseverancia en la investigación científica.