Su vocación científica nació de la curiosidad y se ha sostenido gracias a la constancia. A lo largo de su trayectoria ha aprendido que la ciencia no es un camino sencillo ni lineal, sino un proceso lleno de preguntas, intentos fallidos y aprendizajes continuos. Lejos de idealizarla, defiende que las dudas y las dificultades forman parte natural del trabajo investigador. Por eso, cuando se dirige a quienes sueñan con dedicarse a la ciencia, insiste en la importancia de no tener miedo a equivocarse y en perseverar cuando algo despierta una verdadera pasión.
El apoyo de su entorno ha sido una pieza clave en su desarrollo. Su familia ha representado una base firme desde la que avanzar incluso en los momentos de incertidumbre. Con el tiempo también ha comprobado el valor de los referentes, los mentores y el trabajo en equipo: personas que orientan, que comparten su experiencia y que confían en el potencial de quienes comienzan. Para ella, esta figura es comparable a la de un entrenador en el deporte de élite: alguien que acompaña, exige y sostiene cuando aparecen las dudas.
En el ámbito académico ha tenido la oportunidad de trabajar junto a profesionales que han marcado su manera de entender la ciencia. De su mentora no solo ha aprendido conocimientos técnicos, sino también principios esenciales: la perseverancia cuando los resultados no llegan, el respeto por el proceso científico y el compromiso con la verdad. Esa forma de trabajar ha definido su identidad como investigadora y su manera de relacionarse con los demás dentro del laboratorio y en los proyectos colaborativos.
Su día a día está lleno de tecnología, datos y experimentación, pero si tuviera que guardar un objeto que representara su trabajo sería su cuaderno de notas. Escrito siempre a lápiz —para poder borrar, corregir y volver a empezar—, en él conviven el orden y el caos, las ideas que funcionan y las que no, las dudas y las soluciones. Es, en cierto modo, el diario de su vida científica. Junto a él colocaría también alguno de los sensores con los que trabaja actualmente, consciente de que lo que hoy es puntero mañana será parte de la historia de la ciencia.
Su trayectoria refleja una manera honesta de entender la investigación: con esfuerzo, colaboración y curiosidad constante, pero también con la convicción de que merece la pena intentarlo cuando algo te apasiona.