Lise Meitner

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Principales hitos

No hay que temer al trabajo duro cuando se busca comprender al mundo.

Biografía de Lise Meitner

Lise Meitner (1878–1968) fue una física austriaca de origen judío que desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la física nuclear. Su vida estuvo marcada por la superación de obstáculos sociales y políticos, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia, inteligencia y responsabilidad ética.

Nació en Viena en el seno de una familia culta que fomentó su interés por el conocimiento. Desde pequeña mostró una gran curiosidad por las matemáticas y la física, aunque en aquella época las mujeres tenían muy limitado el acceso a los estudios superiores. Aun así, estudió de manera privada hasta conseguir ingresar en la Universidad de Viena en 1901, siendo una de las primeras mujeres admitidas. Allí tuvo como maestro al prestigioso físico Ludwig Boltzmann, cuya influencia sería decisiva en su formación.

En 1906 obtuvo el doctorado en física, convirtiéndose en la segunda mujer en lograrlo en esa universidad. Poco después se trasladó a Berlín, donde asistió a las clases de Max Planck y comenzó a colaborar con el químico Otto Hahn. Debido a la discriminación hacia las mujeres, inicialmente tuvo que trabajar en un pequeño laboratorio en el sótano del Instituto Kaiser Wilhelm. A pesar de ello, sus investigaciones sobre radiactividad y elementos pesados obtuvieron grandes resultados.

En 1926 alcanzó un importante logro histórico al convertirse en la primera mujer profesora de física en la Universidad de Berlín. Durante las décadas de 1920 y 1930 continuó investigando junto a Hahn las reacciones nucleares del uranio. Sin embargo, el ascenso del nazismo puso en peligro su vida por su origen judío. Tras la anexión de Austria por Alemania en 1938, tuvo que huir secretamente a Suecia.

Ese mismo año, Otto Hahn realizó un experimento cuyos resultados no podía explicar. Meitner, junto a su sobrino Otto Frisch, comprendió que el núcleo del uranio se había dividido en dos partes, fenómeno que denominaron “fisión nuclear”. Su explicación teórica fue esencial para entender cómo podía liberarse una enorme cantidad de energía.

Aunque este descubrimiento abrió el camino tanto a la energía nuclear como a la bomba atómica, Meitner rechazó participar en el Proyecto Manhattan por motivos éticos. En 1944, el Premio Nobel de Química fue concedido únicamente a Otto Hahn, dejando fuera injustamente a Meitner.

A pesar de ello, recibió numerosos reconocimientos internacionales y continuó defendiendo el uso pacífico de la ciencia hasta su muerte en 1968. Su legado permanece vivo como símbolo de valentía, rigor científico y compromiso moral.