Lisa Randall nació el 18 de junio de 1962 en Queens, Nueva York, en el seno de una familia que fomentó desde temprano su curiosidad intelectual. Su ascenso en el mundo de la ciencia no fue accidental; ya en su adolescencia demostró una capacidad analítica fuera de lo común, graduándose en la prestigiosa Stuyvesant High School. En 1980, alcanzó el reconocimiento nacional al ganar el primer premio del concurso Westinghouse Science Talent Search, un hito que presagiaba una carrera brillante en la investigación de frontera.
Randall se trasladó a la Universidad de Harvard, donde obtuvo su licenciatura en 1983 y su doctorado en 1987, bajo la dirección del renombrado Howard Georgi. Su carrera docente es un testimonio de excelencia y ruptura de barreras de género: ha ocupado cátedras en las instituciones más exigentes del mundo, incluyendo el MIT y Princeton. Fue la primera mujer en obtener una plaza permanente (tenure) en el departamento de física de la Universidad de Princeton, y más tarde repitió este hito histórico en Harvard, donde continúa su labor como profesora titular.
Su mayor legado científico reside en el modelo Randall-Sundrum, desarrollado junto a Raman Sundrum a finales de los años 90. Este modelo teórico propone la existencia de dimensiones extra que no son perceptibles a simple vista porque el espacio-tiempo está "curvado" de una manera específica. Esta propuesta no es un mero ejercicio matemático; busca resolver el "problema de la jerarquía", explicando por qué la fuerza de gravedad es tan débil comparada con el electromagnetismo. Según su teoría, la gravedad podría estar concentrada en una región distinta de una quinta dimensión, llegando a nuestra realidad solo de forma residual.
Más allá del laboratorio, Randall ha logrado lo que pocos científicos consiguen: traducir la complejidad del cosmos al lenguaje cotidiano. Es autora de obras fundamentales como Universos ocultos y La materia oscura y los dinosaurios, donde vincula fenómenos astronómicos con la biología terrestre. Su interés por la intersección entre ciencia y arte la llevó a escribir el libreto de la ópera Hypermusic Prologue, demostrando que la física puede ser una fuente de inspiración estética.
A lo largo de su carrera, ha recibido numerosos galardones, como el Premio J.J. Sakurai y la Medalla Oskar Klein. Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU. e incluida por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo, Lisa Randall sigue siendo hoy una figura clave para entender de qué está hecho, en su nivel más profundo, el universo que habitamos.