Luísa F. Cabeza Fabra

Centro Educativo:
Colegio Santa Anna

Principales hitos

Para frenar el cambio climático, debemos aprender a retener el calor en los materiales evitando producir continuamente. Ante grandes retos como éste, mi mejor consejo es no rendirse.

Biografía de Luísa F. Cabeza Fabra

Luisa Fernanda Cabeza Fabra, nacida en Barcelona el 27 de mayo de 1967, es una de las ingenieras más brillantes de nuestro país y una figura imprescindible en la lucha mundial contra el cambio climático. Su curiosidad no tuvo límites desde joven. Aunque de pequeña quería ser médico como su padre, al final se decidió por cursar Ingeniería Química y, solo un año después, empezó también Ingeniería Industrial. No contenta con ello, sumó un máster en Gestión Industrial y un Doctorado en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña. Esta formación híbrida le permitió entender que el reto de la energía no era solo un problema de máquinas, sino de eficiencia y gestión inteligente.
A diferencia de las corrientes científicas tradicionales, centradas exclusivamente en la generación de energía, Luisa decidió mirar hacia el otro lado de la moneda: cómo dejar de desperdiciarla; es decir, priorizar el ahorro y la gestión eficiente. Se especializó en el almacenamiento de energía térmica, convirtiéndose en la científica que enseñó a los edificios a “guardar" el calor y el frío para ser sostenibles.
Tras su doctorado, cruzó el Atlántico para investigar en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) en Philadelphia. A su regreso, se convirtió en el motor de la investigación energética en la Universidad de Lleida, donde en 1999 fundó el grupo GREiA. Lo que empezó como un pequeño proyecto se transformó, bajo su dirección, en un faro mundial de la ingeniería térmica que hoy compite con las mejores instituciones del planeta.
El pilar de su legado científico es la investigación de los Materiales de Cambio de Fase (PCM). Estos componentes actúan como auténticas baterías térmicas que almacenan el calor excedente para liberarlo de forma controlada cuando es necesario. Gracias a su aplicación en la arquitectura, es posible diseñar edificios con regulación térmica pasiva, lo que reduce drásticamente el uso de calefacción y aire acondicionado.
El impacto de Luisa no conoce fronteras. Su voz es la que escuchan los gobiernos del mundo cuando se reúnen en el IPCC de la ONU. Como autora principal coordinadora del capítulo sobre "Edificios" en el sexto informe del IPCC, ha liderado las directrices internacionales para frenar el calentamiento global desde el sector de la construcción. Reconocida como una de las científicas más citadas del mundo en la prestigiosa lista de Stanford, Luisa sigue hoy liderando el camino hacia un futuro donde la ingeniería sea nuestra mejor aliada para proteger el planeta.