2013-2017: Estudió Biología en la Universidad Rey Juan Carlos.
2017-2019: Máster en Biodiversidad en Áreas Tropicales y su
Conservación (UIMP-CSIC).
2021: Comenzó a trabajar en el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC).
2022: Becaria de la DGA para realizar la tesis doctoral en el
IPE-CSIC (en curso, prevista para finalizar este año).
2024: Estancia internacional en Arizona State University (Estados Unidos).
Durante mi etapa universitaria, uno de mis principales referentes fue
Lynn Margulis, considerada una de las científicas más influyentes del
siglo XX por haber revolucionado nuestra comprensión de la evolución
mediante la teoría endosimbiótica. En ella propuso que las células
eucariotas, es decir, las células con núcleo, surgieron a partir de la
simbiosis entre bacterias que previamente habían vivido de forma
independiente, introduciendo la cooperación como un motor clave de la
evolución.
También me influyó profundamente Rosalind Franklin, pionera en el uso
de la difracción de rayos X, cuyo trabajo fue fundamental para el
descubrimiento de la estructura tridimensional del ADN y que
representa, además, un ejemplo del papel históricamente invisibilizado
de las mujeres en la ciencia.
Tras finalizar la carrera de Biología, descubrí la figura de Alexander
von Humboldt, considerado el padre de la ecología y la biogeografía,
por su visión integradora de la naturaleza como un sistema
interconectado. Sus aportaciones sentaron las bases para comprender
cómo el clima, el relieve, la vegetación y la actividad humana
interactúan y configuran los ecosistemas a distintas escalas.
• Objeto que guardaría en una cápsula del tiempo:
El cuaderno de campo que utilicé durante mis prácticas de máster en
Costa Rica. Pasé un mes en la Reserva Pacuare, donde anida la tortuga
laúd, la tortuga marina más grande del mundo. En ese cuaderno anoté
observaciones científicas, pero también muchas experiencias y
aprendizajes del viaje, reflejando cómo la ciencia de campo combina
conocimiento, convivencia y vínculo con la naturaleza.