Manuela de Llanos, nacida en Guareña (Badajoz), es una mujer que ha llamado la atención por su forma de ser: sencilla, fuerte, humilde y siempre cercana. Aunque nació en Extremadura, también se la asocia con Murcia, lo que hace que su personalidad sea una mezcla muy especial de culturas y formas de ver la vida. Esa combinación le ha dado una forma de ser alegre, decidida y llena de valores. No ha necesitado destacar con grandes logros ni buscar atención para ser una persona importante, porque ha demostrado que lo más valioso está en cómo se trata a los demás.
Durante toda su vida ha sido conocida por su responsabilidad, su constancia y su capacidad para ayudar sin esperar nada a cambio. Siempre ha dado importancia a la familia, a los pequeños gestos cotidianos y a mantener vivas las tradiciones. Manuela ha sabido enfrentarse a momentos difíciles con paciencia, inteligencia y una actitud positiva, sin perder nunca su esencia ni su bondad. Es una persona con los pies en la tierra y el corazón lleno de experiencias que enseñan.
Muchos la recuerdan por su forma clara y directa de hablar, pero también por su gran empatía. Escucha, acompaña y está presente cuando se la necesita. Tiene esa capacidad de hacer sentir bien a los demás, simplemente siendo ella misma. En tiempos donde todo pasa tan rápido, personas como Manuela de Llanos son un ejemplo de lo que de verdad importa: vivir con sentido, con respeto, con cariño y dejando una huella que no se borra. ES UNA MUY BUENA PROFESORA Y TAMBIÉN FUE DIRECTORA