Margarita Salas Falgueras (Canero, Asturias, 30 de noviembre de 1938 – Madrid, 7 de noviembre de 2019) fue una de las científicas más importantes de la historia de España y una figura clave de la biología molecular a nivel internacional. Su trabajo sentó las bases del desarrollo de esta disciplina en el país y tuvo una enorme repercusión científica, tecnológica y económica.
Desde muy joven mostró una gran inclinación por la ciencia. Estudió Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, donde se licenció en 1960 y se doctoró en 1963. Durante sus años universitarios conoció al científico Eladio Viñuela, con quien contrajo matrimonio y formó un equipo de investigación fundamental para la ciencia española. Ambos fueron discípulos del prestigioso bioquímico Severo Ochoa, premio Nobel de Medicina en 1959, bajo cuya tutela trabajaron en Estados Unidos en el Instituto de Biología Molecular de la Universidad de Nueva York. Esta etapa fue decisiva para la formación científica de Margarita Salas y para su visión de una investigación rigurosa y de excelencia.
A su regreso a España en 1967, Margarita Salas se enfrentó a un contexto científico muy limitado, con escasos recursos y poca tradición en investigación molecular. A pesar de ello, fundó el primer grupo de investigación en biología molecular del país en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB-CSIC), contribuyendo de manera decisiva al desarrollo de esta disciplina. Su trabajo se centró en el estudio del bacteriófago phi29, un virus que infecta bacterias, a partir del cual realizó su descubrimiento más importante: la ADN polimerasa del fago phi29.
Este hallazgo tuvo un impacto extraordinario, ya que permitió amplificar ADN de forma rápida, precisa y con cantidades mínimas de material genético. La aplicación de esta enzima revolucionó campos como la genética, la medicina forense, la biotecnología y la investigación biomédica. Además, se convirtió en una de las patentes más rentables del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), generando importantes beneficios económicos para la investigación pública española.
A lo largo de su carrera, Margarita Salas publicó más de 300 artículos científicos y dedicó gran parte de su vida a la formación de investigadores, dirigiendo decenas de tesis doctorales. Fue una firme defensora de la ciencia básica, del papel de la mujer en la ciencia y de la necesidad de invertir en investigación como motor de progreso social.
Recibió numerosos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal, el Premio Rey Jaime I, la Medalla Echegaray y el nombramiento como académica de la Real Academia Española, siendo una de las pocas científicas en ocupar ese puesto. En 2019 fue reconocida como una de las científicas españolas más influyentes de todos los tiempos.
Margarita Salas dejó un legado científico, intelectual y humano de enorme valor. Su vida es un ejemplo de constancia y pasión por el conocimiento.