Margarita Salas Falgueras (1938–2019) fue una de las científicas más destacadas de España y pionera de la biología molecular. Nació en Canero (Asturias) en un contexto de posguerra marcado por dificultades económicas y escaso desarrollo científico. Desde joven mostró gran interés por el estudio, influida por su padre, médico psiquiatra, que fomentó su curiosidad intelectual.
Estudió Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, en una época en la que pocas mujeres accedían a carreras científicas. Realizó su tesis doctoral bajo la dirección del bioquímico Alberto Sols, donde adquirió una sólida formación en bioquímica y métodos experimentales. Posteriormente trabajó en Estados Unidos en el laboratorio de Severo Ochoa, en la Universidad de Nueva York, donde se formó en biología molecular en un momento clave para el estudio del ADN.
A finales de los años 60 regresó a España junto a su esposo, Eladio Viñuela, e inició su labor investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En condiciones limitadas de financiación y recursos, logró crear un grupo de investigación de referencia internacional.
Su principal línea de trabajo fue el estudio del bacteriófago phi29. El hallazgo más importante de su carrera fue la caracterización de la ADN polimerasa del phi29, una enzima con gran capacidad de amplificación y alta fidelidad en la copia del ADN. Esta herramienta permitió desarrollar técnicas fundamentales para la biotecnología y el diagnóstico molecular.
La polimerasa del phi29 ha sido clave en genética y en investigación oncológica, ya que facilita el análisis de mutaciones en pequeñas muestras tumorales. Su patente se convirtió en una de las más rentables del CSIC, demostrando que la investigación básica puede generar un importante impacto científico y económico.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, como el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal. Además, fue miembro de la Real Academia Española, un hecho excepcional para una científica.
Más allá de sus descubrimientos, destacó por su labor como formadora de nuevas generaciones de investigadores y por su defensa de la igualdad de oportunidades en la ciencia. Falleció en 2019, dejando un legado fundamental para la biomedicina, especialmente en el estudio genético del cáncer.
Margarita Salas no solo impulsó la biología molecular en España, sino que convirtió la investigación básica en una herramienta clave para el avance de la medicina moderna.