María Blasco ha dedicado su vida a entender por qué envejecemos y cómo evitar que nuestras células "se cansen" antes de tiempo. Esa es María Antonia Blasco Marhuenda, una bióloga molecular nacida en Alicante en 1965 que se ha convertido en una estrella mundial de la ciencia.
Para entender su trabajo, piensa en los cordones de tus zapatillas. ¿Viste la puntita de plástico que evita que se deshilachen? En nuestras células, eso se llama telómero.
María descubrió que, si esos "plásticos" se gastan, envejecemos.
Fue pionera al identificar los genes de la telomerasa, una especie de "fábrica de reparación" que mantiene esos extremos fuertes y sanos.
Su carrera ha sido un viaje alucinante:
Se doctoró en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa bajo la dirección de la mítica Margarita Salas, otra grande de la ciencia española.
Se fue a Nueva York a trabajar con Carol Greider (quien luego ganaría el Nobel), demostrando que tenía un talento fuera de serie.
Regresó a España para liderar y, durante muchos años, dirigir el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), uno de los mejores lugares del mundo para investigar el cáncer.
Detrás de las batas blancas y los microscopios, María es una persona muy comprometida:
Vida familiar: Está casada con el científico Manuel Serrano y tienen un hijo llamado Ariel. Siempre destaca lo importante que es el apoyo mutuo para poder equilibrar la vida de laboratorio con la familiar.
Igualdad: Es una voz fuerte en la lucha por que las mujeres tengan el lugar que merecen en la ciencia, animando a las niñas a que no tengan miedo a los tubos de ensayo.
Curiosidad: ¡Hasta tiene una calle con su nombre en Alicante!.
Aunque recientemente ha dejado la dirección del CNIO, sigue allí al pie del cañón como jefa de grupo, investigando para que todos podamos vivir más y mejor. ¡Toda una inspiración!