María Antonia Blasco Marhuenda, nacida en Alicante en 1965, es una de las figuras más influyentes de la ciencia contemporánea a nivel global. Su trayectoria representa la unión perfecta entre la curiosidad académica y la determinación por transformar la salud humana. Doctorada en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, inició su camino bajo la dirección de la icónica Margarita Salas, de quien heredó el rigor metodológico. Sin embargo, fue su etapa postdoctoral en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York, trabajando junto a la futura Premio Nobel Carol Greider, la que definió su destino científico. Allí, Blasco se convirtió en una pieza clave para entender el funcionamiento de la telomerasa, la enzima responsable de mantener la integridad de los telómeros, que son las estructuras que protegen los extremos de nuestros cromosomas.
Su regreso a España marcó un hito en la investigación nacional. Tras pasar por el Centro Nacional de Biotecnología, se incorporó al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), institución que dirige desde 2011. Sus investigaciones han demostrado de manera pionera que el acortamiento de los telómeros es una de las causas primarias del envejecimiento y de diversas enfermedades crónicas, incluyendo el cáncer y la fibrosis pulmonar. Blasco ha logrado probar que la activación de la telomerasa puede, en modelos animales, retrasar el envejecimiento y mejorar la salud, una premisa que abre la puerta a futuras terapias génicas en humanos. Su visión científica rompe con el paradigma tradicional al proponer que el envejecimiento no es un proceso inevitable e intocable, sino una condición biológica que puede ser tratada para prevenir enfermedades asociadas a la edad antes de que aparezcan.
Más allá del laboratorio, Blasco es una ferviente defensora de la ciencia como motor económico y social. Su liderazgo en el CNIO ha posicionado al centro entre los mejores del mundo, destacando no solo por la calidad de sus publicaciones en revistas como Nature o Science, sino por su compromiso con la igualdad de género y la transferencia de conocimiento al sector industrial. Es cofundadora de la empresa Life Length, que comercializa tecnología para medir la edad biológica a través de los telómeros, y ha recibido premios de máximo prestigio como el Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal o el Premio Josef Steiner de Investigación en Cáncer. Con una capacidad innata para la divulgación, María Blasco sigue siendo hoy la principal guardiana de nuestro reloj biológico, trabajando en la frontera de una medicina que aspira no solo a que vivamos más, sino a que lo hagamos con plena salud hasta el último de nuestros días.