María Blasco es una científica española nacida en Alicante en 1965 y que actualmente tiene 61 años. Se especializa en la investigación biomolecular y está relacionada con el estudio del envejecimiento y el cáncer. Ha publicado 297 artículos y un interesante libro titulado Morir joven, a los 140, en el que explica el papel de los telómeros en el envejecimiento y cómo trabajan los científicos para conseguir que vivamos más y mejor.
Se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia en 1988. Posteriormente, en 1993, consiguió su doctorado en Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid, bajo la supervisión de Margarita Salas, en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Ese mismo año se trasladó a Estados Unidos para ocupar un puesto como investigadora postdoctoral en el laboratorio de la premio Nobel de 2009, Carol Greider, en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York. Allí clonó uno de los genes de la telomerasa de los mamíferos, generando el primer ratón knockout, un ratón modificado mediante ingeniería genética para la telomerasa. Fue durante este tiempo cuando también fue nombrada miembro de la Leukemia Society of America.
En 1997 comenzó su andadura como jefa de grupo y científica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
En 2003, María se unió al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), asumiendo el liderazgo del grupo de telómeros y telomerasa, y dirigiendo el programa de Oncología Molecular. A partir de 2005, también desempeñó el cargo de vicedirectora de Investigación Básica en el CNIO, y en junio de 2011 fue nombrada directora del centro.
Desde su llegada a la dirección del CNIO, diversificó las líneas de investigación del centro, incluyendo el estudio de la metástasis, el metabolismo y el cáncer, la inmunoterapia y la inteligencia artificial. En este sentido, el CNIO consiguió 6,4 millones de euros para la contratación de nuevos grupos de inteligencia artificial. María también creó una Oficina de Innovación que atrajo más de 41 millones de euros en contratos con la industria, y unas ventas anuales que, de 2013 a 2024, suman unos 8 millones de euros.
Ha ganado numerosos premios y ha recibido otros reconocimientos, como dar nombre a un instituto en San Vicente del Raspeig y a una calle en Ciudad Real.