María Florencia Cayrol nació en 1988 en Mar del Plata, Argentina. Desde pequeña tuvo
presente la medicina debido a que sus padres eran médicos. Durante su adolescencia
comenzó a interesarse especialmente por la biología molecular y la genética, áreas que
despertaron su curiosidad científica. Al tener que elegir su carrera universitaria, descubrió la
biotecnología, una carrera que en ese momento era relativamente nueva en Argentina y que
integraba sus intereses en biología y salud.
Tras graduarse como biotecnóloga, realizó pasantías en el Hospital Garrahan, donde
fortaleció su vocación por la investigación biomédica. Posteriormente obtuvo una beca de la
Agencia de Promoción Científica y Tecnológica de Argentina, con la que inició su doctorado.
Su trabajo se orientó hacia la oncología, motivada por la necesidad de desarrollar nuevas
alternativas terapéuticas para pacientes que no cuentan con tratamientos efectivos.
Su principal modelo de estudio son los linfomas, particularmente los linfomas de células T,
un tipo de cáncer hematológico agresivo. Su investigación también se vincula con la
endocrinología, explorando cómo las hormonas pueden influir en el desarrollo y progresión
tumoral. Actualmente se desempeña como biotecnóloga asistente en CONICET Argentina,
donde continúa desarrollando proyectos orientados a mejorar los tratamientos oncológicos y
a trasladar los descubrimientos del laboratorio a la práctica clínica.
A lo largo de su carrera ha recibido importantes reconocimientos. En 2019 fue seleccionada
como una de las 15 jóvenes científicas International Rising Talents del programa
L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”. En 2022 fue distinguida como científica
del año por la UEF Argentina. En 2024 obtuvo financiamiento internacional para su
investigación en linfoma de células T, y en 2025 recibió un subsidio de 150.000 dólares destinado a mejorar terapias contra el cáncer de mama, consolidando su proyección
internacional en el campo de la investigación oncológica.