Maria Goeppert-Mayer nació en Kattowitz, actual Katowice (Polonia), en 1906. Tuvo siempre una inquietud científica, probablemente debido a la larga tradición académica de su familia paterna, que hizo que desde pequeña se encontrara rodeada de profesores y estudiantes, y de grandes eminencias como Fermi, Heisenberg, Pauli o Dirac.
Se matriculó en 1920 en la Universidad de Gotinga, en la cual recibió clases de tres futuros Nobel, como lo fueron Max Born, James Frank y Adolf Otto Reinhold Windaus. Completó los estudios en 1930 y se casó ese mismo año con Joseph Edward Mayer, con el que se mudó a Baltimore, Estados Unidos, pues este tenía allí su plaza como profesor. En su tesis, Maria calculó qué posibilidad tenía un átomo de absorber dos fotones que excitaran al átomo como si solo hubiera sido uno, tesis que fue probada con la creación del láser.
Tanto en esa universidad como posteriormente en la de Columbia y la de Chicago, y pese a su talento, tan solo se le permitió trabajar de investigadora voluntaria sin remuneración, situación que resume la mayor parte de su carrera hasta los 53 años, que logró un trabajo pagado a tiempo completo. Trabajo en una línea secundaria del Proyecto Manhattan con sus investigaciones sobre radiación y materia a altas temperaturas que ayudó a crear la bomba de hidrógeno.
En Chicago trabajó de profesora voluntaria de física y solicitó empleo a tiempo parcial en el recién fundado Laboratorio Nacional Argonne. En este tiempo, concretamente en 1946, cuando desarrolló la demostración del modelo de capas nuclear, teoría que, empleando el principio de exclusión de Pauli, construye la estructura del núcleo del átomo en términos de niveles de energía; el cual le dió el Premio Nobel en 1963 junto a J. Hans D. Jensen y Eugene Paul Wigner, que trabajaron paralelamente en la teoría. Jensen viajó a Estados Unidos para editar el libro “Teoría elemental de la estructura de capas nuclear”. Al recibir el premio, Mayer declaró que “Ganar el premio ha sido la mitad de apasionante que hacer el trabajo.”
Desde 1960 trabajó como profesora a tiempo completo de física en la Universidad de California y se mudó a una ciudad vecina, La Jolla. Continuó investigando y enseñando pese a que sufrió un derrame cerebral poco después de mudarse. Finalmente murió en 1972 en San Diego por insuficiencia circulatoria.
Maria Goeppert-Mayer ha sido una de las físicas más brillantes que ha existido, demostrando que, pese a las adversidades, una persona que lucha por su pasión y se esfuerza sin importar lo que está previamente establecido puede lograr cosas impensables, siendo el claro ejemplo de un férreo espíritu científico y un gran ejemplo a seguir para generaciones futuras.