María José Alonso (León, 1958) es una de las figuras más influyentes de la nanomedicina a nivel internacional y una de las científicas españolas con mayor impacto en la investigación biomédica contemporánea. Tras estudiar Farmacia en la Universidad de Santiago de Compostela, se doctoró en la misma institución y completó estancias de investigación en Estados Unidos, donde se especializó en sistemas avanzados de liberación de fármacos. Aquella experiencia marcó el inicio de una trayectoria científica centrada en el desarrollo de nanopartículas capaces de transportar medicamentos de forma controlada y selectiva dentro del organismo.
A lo largo de su carrera, Alonso ha convertido su laboratorio en la Universidad de Santiago de Compostela en un referente mundial en nanotecnología farmacéutica. Su grupo ha diseñado nanopartículas biodegradables que permiten dirigir fármacos a tejidos específicos, mejorar la eficacia terapéutica y reducir efectos secundarios. Estas tecnologías han sido aplicadas en campos tan diversos como el cáncer, las enfermedades inflamatorias, las patologías autoinmunes o las vacunas de nueva generación. Parte de su investigación ha contribuido al desarrollo de plataformas similares a las utilizadas en vacunas basadas en ARNm.
Su prestigio internacional la ha llevado a colaborar con grandes instituciones científicas y organizaciones globales de salud. Ha liderado proyectos financiados por la Fundación Bill & Melinda Gates orientados a crear vacunas más accesibles y eficaces para países en desarrollo. Además, ha registrado numerosas patentes y publicado más de 300 artículos científicos, muchos de ellos en revistas de alto impacto. Su influencia se refleja también en su presencia continuada en la lista Highly Cited Researchers, que reconoce a los científicos más citados del mundo.
María José Alonso ha recibido múltiples premios y distinciones, entre ellos su elección como miembro de la Real Academia de Farmacia y del College of Fellows del American Institute for Medical and Biological Engineering. Más allá de su labor investigadora, destaca por su compromiso con la formación de nuevas generaciones de científicos y por su defensa del papel de la mujer en la ciencia. Su trayectoria demuestra cómo la investigación en nanotecnología puede transformar la medicina moderna y abrir nuevas posibilidades terapéuticas para millones de personas.