Rosalind Franklin

Centro Educativo:
CEIP Virgen de Gracia

Principales hitos

“En mi opinión, la alegría de la ciencia está en el propio trabajo y su recompensa final, en el progreso de la humanidad”

Biografía de Rosalind Franklin

Rosalind Franklin nació el 25 de Julio de 1920 en Notting Hill (Reino Unido). Ella era tan buena estudiante que ganó una beca para pagarse los tres primeros años de la universidad, pero la donó toda a los estudiantes refugiados víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Aprobó la carrera de Física y Química en Cambridge sin ningún problema y se sacó el doctorado con solo 25 años, analizando la estructura del carbón para mejorar los filtros de las máscaras de gas. El trabajo de Rosalind fue fundamental para salvar vidas y aún hoy sigue siendo importante.
Antes de cumplir los 30, se fue a París para estudiar cristalografía de rayos X, que es una forma muy curiosa de hacerle fotos a las moléculas; partículas demasiado pequeñas como para ser fotografiadas con una cámara normal. Sin embargo, las moléculas no se estaban quietas, por lo que en París Rosalind aprendió una técnica para mantenerlas fijas y que salieran bien nítidas en sus fotos. De vuelta a Londres, ella empezó a trabajar en el King’s College, que tenía fama de ser un sitio lleno de científicos inteligentísimos, aunque parece que tan inteligentes no eran, porque la mayoría de ellos mantenían una ideología antigua que despreciaba a las mujeres en el ámbito científico.
En vez de compadecerse de sí misma, se refugió en su trabajo y en sus sueños de convertirse en la mejor cristalógrafa. Consiguió hacer la foto de la estructura del ADN más nítida que jamás se había hecho y en ella se observaba la doble hélice, ¡que es el secreto de la vida! El código que forma toda la vida de la Tierra, Rosalind la llamaba «Foto 51».
Watson y Crick empezaron a atar cabos y, gracias a la foto, crearon y publicaron su propio modelo del ADN, que acabó por darles el Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Presentaron los resultados con el nombre de ella. Por aquel entonces, Rosalind ya había fallecido y el Premio Nobel no se lo dieron, así que esa injusticia ya no tenía vuelta atrás.
Rosalind murió debido a un cáncer probablemente provocado por su uso continuado de las máquinas de rayos X que necesitaba para sus investigaciones, pues en aquella época se usaban sin ninguna protección. Nunca ganó los premios que merecía, pero no dejó de investigar, qué es lo que más le gustaba hacer. Y, por suerte, a día de hoy sabemos toda la verdad y el mundo la puede recordar con la grandeza que se merece.