Sara García Alonso nació en León en 1989 y desde muy pequeña sintió una curiosidad enorme por entender cómo funciona el mundo. Sus padres fueron clave en esto, ya que siempre la animaron a investigar; de niña le regalaron un microscopio de juguete y solían salir al campo por las noches para observar las constelaciones con mapas estelares. Esa pasión la llevó a estudiar Biotecnología en la Universidad de León, donde fue una alumna brillante con notas increíbles, y más tarde se trasladó a Salamanca para realizar un doctorado centrado en la biología molecular del cáncer.
En 2019 se incorporó al prestigioso Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en Madrid. Allí lidera proyectos muy avanzados para descubrir nuevos fármacos que ayuden a combatir tumores tan complicados como los de pulmón o páncreas. Sin embargo, su vida dio un giro total en 2021 cuando la Agencia Espacial Europea (ESA) anunció que buscaba nuevos astronautas. Aunque se presentaron más de 22.000 personas y ella creía que tenía pocas opciones, decidió intentarlo como un reto personal.
Tras superar pruebas físicas y psicológicas durísimas, Sara fue seleccionada. Le ayudó mucho su experiencia en el laboratorio, donde ya sabía trabajar bajo presión, y su afición por deportes de riesgo como el submarinismo o el paracaidismo. Actualmente, entrena a tope con la ESA y su gran objetivo es investigar cómo se comportan las células cancerígenas en ausencia de gravedad, lo que podría dar pistas clave para curar enfermedades. Además, es una gran divulgadora y ha escrito el libro "Órbitas" para inspirar a otros. Su historia demuestra que, con esfuerzo y pasión, no hay límites ni prejuicios que te impidan llegar a lo más alto.