Sofía Kovalevskaya (1850-1891) fue una matemática, escritora y defensora de los derechos de las mujeres. Nació en Rusia en una familia noble y mostró interés por las matemáticas desde pequeña. Debido a las restricciones educativas para las mujeres, tuvo que casarse ficticiamente con Vladímir Kovalevski, un paleontólogo y evolucionista, en un matrimonio de conveniencia que le permitió salir de Rusia para estudiar en el extranjero. Aunque inicialmente fue un acuerdo pragmático, la relación pasó por altibajos emocionales y terminó trágicamente con el suicidio de Vladímir en 1883.
Sofía se trasladó a Alemania, donde estudió bajo la tutela de Karl Weierstrass y, en 1874, se convirtió en la primera mujer en obtener un doctorado en matemáticas por la Universidad de Gotinga. Su tesis abordó ecuaciones diferenciales parciales y fue considerada una gran contribución al campo.
Tras años de dificultades para conseguir un puesto académico, en 1884 fue nombrada profesora en la Universidad de Estocolmo, siendo la primera mujer en ocupar un cargo docente en matemáticas en Europa. En 1888, ganó el Premio Bordin de la Academia de Ciencias de París por su trabajo sobre la rotación de un cuerpo sólido alrededor de un punto fijo, un avance en la mecánica.
Además de sus logros matemáticos, escribió novelas y ensayos sobre la situación de la mujer en la sociedad. Kovalevskaya murió prematuramente en 1891 a causa de una neumonía, dejando un legado pionero en la ciencia y la lucha por la igualdad de género.